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Max (Jürgen Vogel), un mediocre empleado de un concesionario de coches, recibe de pronto la noticia de que padece cáncer terminal de páncreas. Le roba el dinero a su jefe y se propone pasar los últimos días de vida en algún paraíso mexicano, pero el azar de un accidente de tráfico le conduce a una granja de cerdos regentada por Emma (Jördis Triebel), una muchacha arisca, solitaria y agobiada por las deudas. Emma mata a los cerdos a su manera, abrazándolos con ternura hasta que se desangran después de degollarlos. Para Emma, la llegada de Max es una suerte: es el tipo de hombre con el que siempre ha soñado y encima trae dinero. Max acaba seducido por la forma de ser de Emma y hasta se olvida de su enfermedad, pero ésta avanza inexorablemente.
Inspirada en la novela “La felicidad de Emma” , de Claudia Schreiber (que narra la relación de amor que, de forma accidental, establecen un enfermo terminal de cáncer y una solitaria criadora de cerdos), una comedia dramática dirigida por Sven Taddicken, quien ya había debutado como director con el largometraje “Mi hermano el vampiro” (2001).
Bien recibida en el Festival de San Sebastián y galardonada con varios premios en festivales como los de Munich, Verona, Hamptons y en el de Cine Europeo de Sevilla, donde ha recibido el premio del público, La suerte de Emma está protagonizada por la debutante Jördis Triebel y Jürgen Vogel (Good bye Lenin). Entre los personajes secundarios, el elenco está integrado por Hinnerk Schönemann (La vida de los otros) y Nina Petri (Mi vida empieza hoy).
La suerte de Emma logra conmover al público desde un argumento que mezcla dos aspectos opuestos: tal como se encargó de definirla su propio director, es una película “sobre la muerte que habla del amor a la vida”. De esta forma, esta historia emotiva que transcurre en los bien recreados ambientes rurales, encierra, por un lado, la alegría de vivir, y por otro, el consuelo en pareja. |